escuchar
María Eulalia Pardellas Lamas (España)
Sus razones son: Opino lo mismo que D. Alvaro Pombo; a ver si nos acostumbramos a escuchar de verdad, no solo a oir.
Pedro Manuel Andérica Arévalo (españa)
Sus razones son: Esta palabra se está viendo paulatinamente sustituida por oir. Creo que esta es una de las razones por la que se respira tanta agresividad en distintos ambientes.
MARMEN TAPIA (ESPAÑA)
Sus razones son: ES HERMOSA, ES TAN MARAVILLOSO ESCUCHAR ¡¡¡¡¡¡¡
Alvaro Bombo (España)
Sus razones son: También me adhiero a la tesis de mi tocayo, aunque no sé porqué se limita
a poner como ejemplo ilustrativo de la escucha pasiva a Eduardo Zaplana,
cuando tenemos otros ejemplos magníficos y mucho más representativos de esta actitud,
en los que la percepción de sonidos en el tímpano se multiplica por millones de
voces en la calle, diciendo que "basta ya".
Y no sólo por lo anterior el sr. Pombo ha echo una elección errónea,
sino también poque el nombre del ejemplo más ilustrativo. también
(¡¡oh casualidad!!) tiene la sonoridad de la Z y de la P.
TERESA ALBERT FERNANDEZ (España)
Sus razones son: Opino como Álvaro Pombo y me sumo a su comentario. Como ejemplo, Olga Viza,
en su programa de los sábados y los domingos de Radio Nacional de España abusa
del "escuchar" por el "oír".
maria cristina Mogensen de etcheverry (Argentina)
Sus razones son: Escuchar da placer,permite comunicarnos,respetarnos,negociar.
Escuchar lo bueno y lo malo nos permite crecer.
Horacio Theunynck (argentina)
Sus razones son: La gente cada vez escucha menos al projimo.
Maria Sol Herencic (Argentina)
Sus razones son: Me parece un palabra que tiene un significado muy impotante y creo que es
lo que le hace falta a la Sociedad en general...escucharse unos a lo otros..
silvia ortiz (España)
Sus razones son: porque tenemos dos oidos y una boca..y oimos... oimos oimos... pero no escuchamos... y a veces,, nos piden auxilio y no nos damos ni cuenta...
Héctor Acebrón (España)
Sus razones son: Me adhiero a las razones que aporta Álvaro Pombo. Cómo mejorarían las relaciones, la convivencia, si cultiváramos el arte de escuchar y supiéramos diferenciarlo de oír, sentido que, si no media tara, nos viene dado por defecto (como si de aplicación básica informática se tratase). Así, aunque oiga las sandeces de políticos ineptos o jerarcas eclesiásticos de corte medieval, no los escucho. Por el contrario, podemos escuchar las voces de los que claman contra la injusticia, aunque los antes nombrados se afanen porque no las oigamos.
Álvaro Pombo ()
Sus razones son: Más que recuperar una palabra me conformo con que no se pierda definitivamente la distinción entre "oír" y "escuchar". Ya nadie oye, todo el mundo escucha. Lo cual podría estar bien, si no fuera porque "escuchar" ya no significa prestar atención a lo que se oye, sino simplemente percibir sonidos con el tímpano. Así escucha, por ejemplo, Eduardo Zaplana. Si recuperáramos esta distinción, y con ella el antiguo significado del verbo "escuchar", igual nos volvíamos más comprensivos con los argumentos que expresan los demás. (Cortesía de Babelia)
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