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Fotografía de Rafa Turnes. Clic en la foto para ampliar


¿Qué es Reserva de Palabras?

Reserva de Palabras es un espacio virtual dedicado a la lengua, que intenta mantener vivas las palabras que han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados por la pobreza léxica, los extranjerismos o los eufemismos y es el primer fruto de la colaboración entre dos escuelas de escritura: la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés.

Reserva de Palabras es el resultado de la iniciativa "Apadrina una palabra en peligro de extinción", impulsada para que los internautas hispanohablantes reflexionaran sobre el idioma, su uso y su evolución de una manera lúdica y participativa coincidiendo con la celebración del Día del Libro 2007.

Reserva de palabras nace de la participación de 21.632 personas de 69 países diferentes que desde el 30 de marzo hasta el 21 de abril apadrinaron más de diez mil palabras (7.120 en español y 3.896 en catalán). Asimismo, esta iniciativa contó con la colaboración desinteresada de destacadas personalidades del mundo de la literatura, el cine, la música, la enseñanza, la política y el periodismo. La Escuela de Escritores y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés quieren manifestar su agradecimiento a todos los participantes, esta reserva no habría sido posible sin su ayuda.

Reserva de Palabras es un espacio para compartir el patrimonio lingüístico y la memoria emocional asociada a ese patrimonio de cada uno de nosotros.

Reserva de Palabras refleja la diversidad de una lengua, el castellano o español -nos negamos a entrar en estériles discusiones terminológicas-, que hablan 400 millones de personas en todo el mundo.

Reserva de Palabras quiere establecer un diálogo entre las variedades del español -una lengua que es solo una y son, al mismo tiempo, muchas- y la distinta percepción que tienen los hablantes sobre su evolución y desarrollo.

Reserva de Palabras es un portal donde asomarse para descubrir algunas de las riquezas más o menos ignoradas de nuestra lengua, al servicio de quien quiera encontrarlas y, quizás, revitalizarlas. Un lugar, también, donde rendirles homenaje.

Reserva de Palabras es el resultado de estas intenciones y este proceso, con la carga subjetiva -y también de ilusión, de rememoración y de emoción- aportada por cada participante.

Reserva de Palabras destaca la importancia y el valor del trabajo de las academias de la lengua, notarios del proceso de evolución del idioma, con la bella labor de incorporar nuevas palabras a sus diccionarios y la ingrata de eliminar aquellas que han caído en desuso.

Reserva de palabras está hermanada con Reserva de paraules un espacio virtual con el mismo origen e intenciones dedicado a la lengua catalana.
 
     
     
 
Palabras más apadrinadas
Aquí está la lista de las 15 palabras más enviadas y votadas. Para el número total se han tenido en cuenta tanto las palabras enviadas por cada participante, como las cinco votaciones personales a las que cada partipante podía acceder. Haz clic en cada palabra para leer los datos completos de la misma.

1 bochinche 155 votos
2 gaznápiro 99 votos
3 alféizar 87 votos
4 zangolotino 70 votos
5 zaguán 69 votos
6 damajuana 68 votos
7 botarate 66 votos
8 balde 64 votos
9 escuchar 58 votos
10 cachivache 56 votos
11 alcancía 52 votos
12 hogaño 45 votos
13 cáspita 44 votos
14 andancio 38 votos
15 cascarrias 37 votos

Accede a todas las palabras
Aquí tienes acceso a todas las palabras clasificadas por su primera letra:

| A | B | C | D | E | F | G | H | I | J | K | L | M |
| N | Ñ | O | P | Q | R | S | T | U | V | W | X | Y | Z |


Padrinos y madrinas de honor
Durante todo el proceso contaremos con la ayuda de invitados especiales que también apadrinarán palabras en vías de extinción y y nos contarán por qué piensan que merecen ser salvadas. Aquí están todos los padrinos, por orden de apellido. Haz clic en cada una para leer qué palabra han apadrinado y cuántas personas más lo han hecho. Haz clic aquí para acceder a todos los padrinos.
Nazario | Mercedes Abad | Luis Eduardo Aute | Rafael Azcona | José Blanco | Montalbà Bori | Lolita Bosh | Carmen Calvo | Horacio Castellanos Mora | David Castillo | Agustín Cerdà | Juan Cobos Wilkin | Flavia Company | Montserrat Conill Marfà | Luis Mateo Díez | Josep Antoni Durán i Lleida | Unai Elorriaga | Josu Erkoreka | Ildefonso Falcones | Eduard Fernandez | Alberto Fuguet | David Gallego | Juan Antonio González Iglesias | Álex Grijelmo | José Luis Jiménez-Frontín | Gaspar Llamazares | Ángeles López | Diego López Garrido | Alberto Manguel | Manuel Marín | Juan Carlos Márquez | Juan Marsé | Teresa Martín Taffarel | Paloma Mayordomo | Ricardo Menéndez Salmón | Jordi Muñoz | Ana Muñoz de la Torre | Damian Nabot | Antonio Orejudo | Edmundo Paz Soldán | Pau Pérez | Cristina Peri Rossi | Álvaro Pombo | Mariano Rajoy | Rosa Regàs | Marta Rivera de la Cruz | José Luis Rodríguez Zapatero | Virginia Ruiz | Javier Sagarna | Lorenzo Silva | Juan Tébar | Antonio Tello | Eloy Tizón | Leonardo Valencia | Enrique Vila-Matas | Eduardo Zaplana |

¡Envía tus textos!
Gracias a tu participación y la de otros 25.000 internautas, hemos creado este portal donde se pueden ver los resultados de la iniciativa. Muchos de vosotros nos habéis pedido durante los últimos días que abramos esta página a nuevas incorporaciones. De momento podrás enviar tus microrrelatos, poesías o cualquier tipo de texto literario en honor de las palabras homenajeadas desde el siguiente formulario. Poco a poco encontrarás nuevas propuestas en esta misma página.

Nombre y apellidos
Correo electrónico
Palabra elegida
Solo puedes enviar textos sobre las palabras ya apadrinadas
Espacio para el texto

Resultado del concurso de microcuentos
El pasado día 23 de abril, por el Día del Libro y también para celebrar la inauguración de la Reserva de Palabras, convocamos un concurso de microcuentos. Se pudo participar tanto desde esta misma Web, como desde nuestro local de Madrid durante los actos de La noche de los libros. Los cuentos debían llevar dos de las diez palabras más apadrinadas para participar. En total se recibieron 206 microcuentos, aquí están los resultados.

MICROCUENTO GANADOR
Autor: Juan Luis Vázquez


Todos mis hermanos ya están en el agua, y mi padre no deja de meterme prisa:
─¡Salta ya, hombre! No seas gaznápiro.
Pero yo no puedo. El invierno pasado, la piscina se llenó de renacuajos y algas verdes. Y mi madre ya no estaba. Estaba yo, y mis renacuajos, pero no mi madre. Un poco antes, en casa, la vi apoyada o sentada en la ventana. Y luego ya no. Y ahora mi padre quiere que yo salte, y se burla de mí con palabras que no sé, pero me duelen:
─¡Vamos, zangolotino! ¡Pero salta ya!
Y yo ya no podré ir a llevarle renacuajos a mi madre, ni caerme en la piscina, ni llorar algas verdes; ni volverá ella a darme un baño caliente y decirme:
─Tontín, botarate...
Con palabras que no sé, pero me gustan.

MICROCUENTOS FINALISTAS
Autor: Ana Pino Blanco
Casi no nos dio tiempo ni a detenerla. La vieja empezó a darse sartenazos en la cabeza. Había cogido la sartén de un balde con agua, cerca del fregadero. Nosotros intentábamos acercarnos pero la vieja, cada vez que dábamos un paso adelante, blandía la sartén. Además, amenazaba con tirarse por el alféizar de la ventana si no nos íbamos. Y mientras, seguía dándose con la sartén en la cabeza. Los del Samur estaban llegando pero se quedaban por detrás. Yo reaccioné y di un paso adelante. Dudé, "venga, que tú puedes". La vieja me apuntaba con la sartén. Detrás de mí oí vítores así que avancé otro paso. ¡Qué coño!, enderecé la cabeza, ¡si sólo es una vieja asustada!

Autor: Jesús Fabregat
La madre de Julián no ha dejado de llorar en toda la noche. Yo, de momento, no me he atrevido a entrar ─levo horas inmóvil bajo el alféizar de la ventana, encogido y con los músculos adormecidos─, porque soy también de lágrima fácil, y terminaría abrazado a ella en un llanto constante, caudaloso, capaz de llenar en instantes un balde de los grandes. Ella no sabe que fui yo quien lo mató; jamás imaginaría que el mejor amigo de su hijo ─ese botarate bueno para nada─ ha sido quien la ha librado de esa carga, esa rémora que estaba terminando con su vida y con su hacienda. Ya estamos solos. Ella y yo. Quizá ahora me permita llamarla mamá.

Autor: Lola Sanabria
Levanté la persiana de la ventana de la cocina que daba al patio. Dos pájaros se habían quedado atrapados en el espacio, como caja mortuoria. Miré aquellos cuerpos rígidos, con la patas hacia arriba y las garras atrapando el aire. Sentí que se helaba el calor de las dos del mediodía. Di media vuelta y entré en la casa. En el zaguán, me encontré con mi sobrina. Venía del ginecólogo. Puse una mano en su tripa y volvió la vida.

Autor: Abraham Nájera Pascual
Tan sólo unos instantes antes, el tranquilo espejo de las aguas mecía el barco con maternal cuidado. Ahora, colosales olas lo zarandeaban y amenazaban con quebrar su casco. Junto a la electricidad que casi podía saborearse, impregnaba el aire el olor a madera astillada como único rastro de que en algún momento sobre cubierta se había erguido el palo mayor. El capitán maldijo a todas las bestias de la mar océana mientras estrellaba una damajuana vacía de ron contra el puente de popa. Ariel, sentado sobre el suelo, agitaba sonriente el balde mientras la cáscara de nuez zozobraba.

Autor: Eva González de Lucas
Soñaba que se movían los cachivaches y que en aquel tiovivo enloquecido iban la abuela asida a su parasol y el abuelo aferrado a la damajuana del catolicón milagroso, y hasta el balde donde se echaban las sales para la pedicura, con el tío Asís dentro como un gnomo enojado, agitando sus manitas. Giraba más y más veloz el carrusel mientras le gritaban "qué has hecho, botarate del demonio". Despertó sollozante al entender que, empeñando aquellas antiguallas, condenaba a sus propios nietos a una vida de plástico, paraguas made in China y pastillas de diseño, y se arrepintió mucho, mucho de veras.

Autor: Omar Mir
─¡Pero qué barbaridad...! ¡Chófer!, ¿se siente bien?.. Vamos a Cabildo y Juramento, por favor... Ay, mirá Nora, mejor bajemos y tomemos otro taxi porque este señor es un botarate; no arranca y vamos a llegar tarde...
─Señor, por favor, espere que vamos a bajar... Bajá gorda baja... Debe ser un enfermito, no sé...
Manuel la miró pasar; la hubiera querido abrazar, comérsela a besos, gritarle: "Ale, soy yo". Pero ahí se quedó viéndola ir, mudo, en medio del bochinche de Buenos Aires, con las manos en el volante y el gesto bobalicón de aquel adelescente que fue.

 
     
     
 
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